Me dice "El tío está tremendo, pero no sirve para marido". Y yo le contesto "Vaya... Bueno, esto es como la Caja Roja, tú ve abriendo bombones hasta que encuentres el tuyo. Yo estoy haciendo lo mismo con los cócteles".
Tacones, rimmel, rojo rabioso y un pensamiento cuando el taxi baja la bandera: "¿Qué me pasará esta noche?". Sólo curiosidad... sin una pizca de ansiedad. Si se leyera el poso de ese vaso de gintonic estaría perdida.
Verde que te quiero verde.
9 comentarios